¿Qué la hace imprescindible?
Una arteria fluvial de escala peninsular
Nace en Fontibre y desemboca en el Mediterráneo formando el Delta del Ebro. A su paso por Navarra, en su curso medio, modela el amplio valle agrícola que define el paisaje del sur de Tierra Estella-Lizarraldea.
Ribera Estellesa viva y compartida
A su paso por la comarca, el Ebro discurre junto a varias localidades en donde las vegas aluviales fértiles han favorecido históricamente el desarrollo del regadío y de una agricultura intensiva, configurando un entorno fluvial compartido.
Naturaleza, ocio e identidad
Más allá de su función hídrica, el Ebro tiene alto valor naturalístico, con bosques de ribera que actúan como refugio de avifauna y fauna menor. Sus orillas además permiten el desarrollo de actividades deportivas y recreativas.
Cuándo visitar
El río Ebro puede disfrutarse durante todo el año.
Ideal para
Cómo llegar
Se puede acceder a distintos tramos del río desde los municipios de la Ribera Estellesa.
La red de carreteras comarcales y senderos ciclables permiten aproximarse a sus riberas desde diferentes localidades del sur del territorio en función del tipo de recorrido o actividad que se desee realizar.
Si se desea descender hacia el suroeste, en dirección a Mendavia, se puede tomar la A-12 o Autovía del Camino y continuar por la red de carreteras locales que conectan con las localidades ribereñas del Ebro. Como alternativa, para acceder a los pueblos situados al sureste, como Sesma o Lodosa, se puede tomar la NA-122, que permite un recorrido progresivo hacia la franja más meridional de la comarca.
Es posible llegar en transporte público hasta las localidades ribereñas mediante las líneas comarcales de autobús. Desde estas poblaciones, el acceso al río debe completarse a pie o en bicicleta
Más información
El río Ebro tiene 930 km de longitud y una cuenca hidrográfica de más de 83 000 km², convirtiéndolo en el más caudaloso de España y el segundo más largo de la Península Ibérica.
En su recorrido por Tierra Estella, el río Ebro discurre durante más de 30 kilómetros por el sector meridional de la comarca, configurando el paisaje de la Ribera del Alto Ebro. A su paso forma amplias vegas agrícolas, sotos y meandros que contrastan con las sierras del norte y han favorecido desde hace siglos el desarrollo de la agricultura y el asentamiento de numerosas localidades.
Además de su importancia hidráulica y económica, el Ebro constituye un valioso corredor ecológico, donde los bosques de ribera y las zonas húmedas sirven de refugio para una rica biodiversidad y convierten este entorno en un espacio de gran interés paisajístico y natural.