¿Qué la hace imprescindible?
Un templo de origen medieval
La ermita tiene su origen en época medieval, aunque fue reconstruida en el siglo XVI y modificada posteriormente, conservando su carácter histórico y tradicional.
Un interior con piezas de valor artístico
Alberga una talla gótica de San Bricio, patrono de los carboneros, procedente de una antigua ermita desaparecida, así como las imágenes de la Virgen de la Misericordia y San Marcos, ambas del siglo XVI.
Arquitectura sencilla y representativa
Se trata de un edificio de piedra de dimensiones reducidas, con una composición sobria donde predominan las líneas horizontales y elementos como ventanas molduradas.
Cuándo visitar
La ermita puede visitarse durante todo el año. Su ubicación en el núcleo urbano facilita el acceso en cualquier momento, siendo especialmente significativa durante celebraciones locales.
Ideal para
Cómo llegar
Desde el propio pueblo de San Martín de Améscoas se llega caminando en pocos minutos.
Es accesible sin dificultad por las calles del municipio.
Se puede llegar hasta el propio núcleo urbano de San Martín de Améscoa y aparcar en las inmediaciones.
El municipio cuenta con conexiones de autobuses desde localidades cercanas. Desde la parada, el acceso se realiza caminando.
Más información
El edificio, de carácter sobrio, responde a una arquitectura funcional en piedra, con dimensiones reducidas y una composición donde predominan las líneas horizontales. En su interior se conservan piezas de notable interés, como la talla gótica de San Bricio, vinculada a la tradición de los carboneros, así como las imágenes de la Virgen de la Misericordia y San Marcos, ambas del siglo XVI, que evidencian la continuidad de la devoción y el uso del espacio a lo largo del tiempo.