¿Qué la hace imprescindible?
Testimonio de un pueblo desaparecido
La ermita de Nuestra Señora de Aniz fue en origen la iglesia parroquial del antiguo poblado medieval de Aniz, ya deshabitado en el siglo XVI. Su presencia constituye hoy el único nexo físico entre aquel núcleo habitado y el paisaje rural que lo rodea.
Arquitectura románica rural
Construida entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, el templo presenta una nave única levantada en piedra de sillería, reforzada exteriormente por sólidos contrafuertes y cubierta mediante bóveda de cañón apuntado sostenida por arcos fajones.
Un enclave en el Camino Francés
Situada junto al trazado histórico del Camino de Santiago entre Puente la Reina y Estella-Lizarra, la ermita formó parte del entramado territorial y asistencial vinculado a la ruta jacobea medieval.
Cuándo visitar
Puede visitarse durante todo el año solo desde el exterior.
Ideal para
Cómo llegar
Desde Cirauqui, se sale del pueblo en dirección este tomando la NA-1110 hacia Mañeru. El recorrido pasa entre campos de cultivo hasta alcanzar el desvío señalizado hacia la ermita.
El acceso se realiza saliendo por la NA-1110 para luego continuar por caminos rurales paralelos hasta llegar a la ermita.
Desde Cirauqui se sale en dirección a Logroño por la carretera N-111. Aproximadamente a 1,5 km del núcleo urbano, la ermita se localiza a la derecha de la vía, a escasos metros de la calzada.
Cirauqui cuenta con conexiones interurbanas desde otras localidades. Desde el pueblo se puede realizar el recorrido a pie, bicicleta o taxi.
Más información
El edificio original responde a los modelos del románico tardío rural navarro: una sola nave construida en sillería, con portada abierta entre contrafuertes mediante arco apuntado y arquivoltas de sección pentagonal. La cubierta se resolvía mediante bóveda de cañón apuntado apoyada sobre arcos fajones, mientras que el alero perimetral descansaba sobre canes lisos.
Durante el siglo XVI se añadió el tramo occidental del templo junto con un coro alto, en una reforma que ampliaba su capacidad funcional. Sin embargo, tras siglos de abandono, esta zona fue la más afectada estructuralmente y no se conservó en su totalidad.
La restauración acometida en 1997 optó por consolidar los restos existentes sin reconstruir los volúmenes perdidos, permitiendo así una lectura directa de la evolución histórica del edificio. Esta intervención garantiza hoy la pervivencia de la fábrica medieval, cuyos muros reforzados continúan articulando el paisaje agrícola que una vez dio soporte al poblado.