¿Qué la hace imprescindible?
Su fachada barroca escenográfica
Considerada una de las más decorativas de Navarra, combina sillería y ladrillo en un despliegue de formas cóncavas y convexas y un programa ornamental que convierte la calle Mayor en un auténtico escenario urbano.
El balcón corrido del piso noble
Ocupa toda la anchura de la fachada y subraya el carácter representativo de la vivienda. En el nivel superior, los balcones individuales se apoyan en repisas trilobuladas con forma de concha, un detalle que le ha valido el sobrenombre de Casa de las Conchas.
La heráldica y el alero cóncavo
Bajo el ático, articulado con lunetos y placas recortadas, se sitúa el escudo de los Munárriz, añadido tras obtener la ejecutoria de hidalguía en 1776. El conjunto culmina en un alero cóncavo muy saliente que refuerza su teatralidad barroca.
Cuándo visitar
El edificio es propiedad privada y residencial, por lo que únicamente es visitable en su exterior.
Ideal para
Cómo llegar
Situado en plena calle Mayor, eje histórico y comercial de Estella-Lizarra, forma parte natural del recorrido monumental por el casco antiguo.
Es accesible por calles urbanas de poco tráfico. Se recomienda circular con precaución por tratarse de una vía con tránsito peatonal frecuente.
El acceso al casco histórico puede estar regulado. Existen zonas de estacionamiento en las inmediaciones, como los aparcamientos de la Plaza de la Coronación o los de la Estación de Autobuses, desde donde se accede caminando en unos 4-5 minutos.
Desde la Estación de Autobuses de Estella-Lizarra, el recorrido hasta la calle Mayor es breve y peatonal.
Más información
Para construir la casa fue necesario adquirir y derribar varias viviendas medievales, creando así un solar amplio y regular. El proyecto fue ejecutado por canteros locales siguiendo las trazas de un maestro de obras. Su arquitectura responde al lenguaje barroco propio de la segunda mitad del siglo XVIII, aunque ya deja entrever una transición hacia el estilo rococó en algunos elementos decorativos más ligeros y curvos. La fachada, construida en piedra y ladrillo organiza sus distintos niveles en torno a una portada monumental, un balcón corrido en el piso noble y balcones individuales en los niveles superiores, generando una composición dinámica.
En el interior, el uso de la madera en carpinterías y cubiertas introduce formas curvas y detalles ornamentales que anuncian esa evolución hacia una estética más refinada e íntima. Estos elementos, propios del rococó, suavizan la solidez barroca del conjunto y reflejan un cambio en los modos de habitar, orientados no solo a la representación social, sino también al confort doméstico.
El prestigio del palacio también está ligado a la trayectoria de los hijos de Juan Antonio Munárriz, quienes proyectaron el apellido familiar en los ámbitos intelectual y científico de la Ilustración española. José Luis de Munárriz, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, destacó como crítico literario y traductor. Su hermano, Francisco Javier de Munárriz, discípulo del químico Joseph Louis Proust, tradujo al castellano el tratado de química de Antoine Lavoisier y alcanzó el grado de brigadier de Artillería tras su participación en la Batalla de la Albuera.