Tierra Estella

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Un templo de origen medieval que protege uno de los retablos más singulares de la Sierra de Codés.

¿Qué la hace imprescindible?

Arquitectura que narra siglos de historia

Arquitectura que narra siglos de historia

El templo tiene origen medieval, con una construcción primitiva sobre la que se realizaron importantes reformas durante el siglo XVI, re-aprovechando parte de la estructura anterior.

Un viaje entre dos estilos

Un viaje entre dos estilos

La iglesia conserva huellas visibles de su origen medieval en muros, canecillos, arcos fajones y bóvedas de crucería, mostrando de forma excepcional la transición entre el románico rural y los primeros lenguajes protogóticos.

Un interior de gran valor artístico

Un interior de gran valor artístico

Su Retablo Mayor, de traza gótica con influencias hispano-flamencas, constituye una pieza excepcional tanto por su rareza en la zona como por la calidad de sus esculturas y pinturas sobre tabla.

Cuándo visitar

La visita exterior puede realizarse durante todo el año y constituye una excelente parada dentro de un recorrido para descubrir el patrimonio de la localidad y los paisajes de la sierra de Codés.

Ideal para

Turismo cultural y patrimonial Turismo rural Senderismo y cicloturismo

Cómo llegar

A pie

Desde cualquier punto del casco urbano, la iglesia se alcanza en un agradable paseo de pocos minutos.

En bicicleta

El trayecto es accesible por las calles del pueblo, con ligeros desniveles.

En coche

Se recomienda aparcar en el núcleo urbano y realizar el último tramo a pie.

En autobús

Marañón cuenta con conexiones interurbanas desde localidades cercanas de Sierra de Codés. Desde la parada, el recorrido se realiza caminando.

Más información

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Marañón tiene su origen en una fábrica medieval erigida en torno al año 1200, de la que aún se conservan diversos elementos estructurales. Sobre esta construcción primitiva se llevó a cabo una importante intervención durante el siglo XVI, que redefinió parte de la nave y enriqueció el conjunto, completándose posteriormente con nuevas dependencias y la torre en el siglo XVII.

Su origen medieval, se reconoce en la estructura de sus muros, en la presencia de restos de canecillos y arcos fajones, así como en las bóvedas de crucería que cubren distintos tramos de la nave. Estos elementos revelan una interesante transición entre el románico rural y las primeras formas protogóticas.

A lo largo de los siglos, el edificio fue ampliado y enriquecido. Durante el siglo XVII se añadieron la sacristía, el coro con cubiertas estrelladas, las capillas laterales y la torre de estilo herreriano, completando la silueta monumental que hoy define el perfil del pueblo.

El interior protege un retablo mayor que constituye una pieza excepcional de traza gótica con esculturas y pinturas de estilo hispano-flamenco de comienzos del siglo XVI. La riqueza cromática de sus tablas, la expresividad de la Virgen con el Niño y la calidad del programa iconográfico lo convierten en una obra singular dentro del patrimonio artístico navarro, especialmente valiosa por su rareza en este ámbito geográfico.

Junto al Retablo Mayor, la iglesia conserva otras piezas de notable interés, como el retablo del Ecce Homo, una pieza lateral del siglo XVII presidida por la imagen de Cristo coronado de espinas, que enriquece el conjunto artístico del templo y refleja la devoción barroca vinculada a la Pasión.
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