¿Qué la hace imprescindible?
Un edificio barroco ligado a la tradición taurina de Viana
Construido en el siglo XVII, el Balcón de Toros municipal se levantó para que las autoridades locales pudieran presidir los festejos taurinos celebrados en la Plaza del Coso, una tradición profundamente arraigada en la historia festiva de la ciudad.
Arquitectura barroca con equilibrio clasicista
La fachada de piedra de sillería se organiza en dos niveles articulados mediante arquerías de medio punto. El cuerpo inferior configura un pórtico de soportales, mientras que el superior se abre como una galería de balcones desde la que se contemplaban los festejos.
Un edificio con función social y ceremonial
El balcón central estaba reservado para las autoridades municipales, mientras que los laterales se destinaban a médicos, músicos y otros participantes del festejo, reflejando la organización social y ceremonial de las celebraciones taurinas de la época.
Cuándo visitar
El Balcón de Toros y la Plaza del Coso pueden visitarse durante todo el año.
Ideal para
Cómo llegar
Desde la Plaza de los Fueros o la iglesia de Santa María de la Asunción se llega caminando en pocos minutos a través del entramado del casco histórico.
Se puede acceder por las calles del casco urbano. Se recomienda circular con precaución debido al carácter peatonal y estrecho de algunas vías.
Lo más recomendable es aparcar en las zonas habilitadas próximas al centro histórico y continuar el recorrido a pie.
Las líneas interurbanas que llegan a Viana paran cerca del centro urbano, desde donde se accede fácilmente caminando.
Más información
La actual Plaza del Coso ocupa el espacio que antiguamente se conocía como Plaza del Castillo o El Castillar, un amplio recinto situado junto a la muralla y el antiguo castillo de la ciudad. Desde el siglo XVI este espacio fue utilizado para la celebración de festejos taurinos, que constituían uno de los principales actos festivos de la villa.
Durante siglos, antes de la construcción de edificios permanentes, la plaza se cerraba con tablados y barreras de madera levantados para cada celebración. Con el auge económico y urbano de Viana en el siglo XVII, la ciudad decidió monumentalizar este espacio festivo mediante la construcción de balcones estables desde los que autoridades, clero y familias nobles pudieran presenciar los espectáculos.
El balcón municipal, levantado a partir de la década de 1680 por el maestro de obras Juan de Raón y otros arquitectos de su entorno, se diseñó como una galería porticada de gran equilibrio arquitectónico. Su fachada presenta dos cuerpos con nueve arcos de medio punto que crean una composición clara y simétrica, rematada por torres en los extremos y un amplio alero de madera decorado con motivos ornamentales.
Además del balcón municipal, la Plaza del Coso llegó a contar con otros balcones de toros levantados por distintos sectores de la ciudad, lo que refleja la relevancia social y ceremonial que alcanzaron estos festejos durante la Edad Moderna. Junto al palco del ayuntamiento existía el balcón del cabildo eclesiástico, promovido por las parroquias de Santa María y San Pedro para que sus numerosos beneficiados pudieran asistir cómodamente a las corridas. A este se sumaba también el llamado balcón de los nobles, financiado por varias familias destacadas de la ciudad a finales del siglo XVII, que construyeron su propio edificio para presenciar los espectáculos desde un espacio reservado.
Este sistema de balcones convertía la plaza en una auténtica arquitectura escenográfica: el ayuntamiento presidía los festejos desde su galería central, mientras que clero, nobleza y vecinos ocupaban distintos espacios en torno al coso. Con el paso del tiempo algunos de estos balcones desaparecieron o se transformaron, pero el balcón municipal ha llegado hasta nuestros días como el testimonio más visible de aquel conjunto arquitectónico vinculado a la tradición taurina de Viana.