¿Qué la hace imprescindible?
El gran referente patrimonial del valle
Construida en el siglo XVI, la iglesia de Santa María es el principal edificio histórico de Piedramillera y uno de los templos más relevantes de la Berrueza, tanto por su escala como por su riqueza artística.
Cuándo visitar
La iglesia de Santa María puede visitarse durante todo el año y constituye una excelente parada dentro de un recorrido para descubrir el patrimonio de la localidad y los paisajes del Valle de la Berrueza.
Ideal para
Cómo llegar
Desde el centro del pueblo la iglesia se alcanza en pocos minutos en un agradable paseo con ligera pendiente.
Se puede llegar a la iglesia por las calles del pueblo. El último tramo presenta una ligera pendiente.
Se puede llegar hasta el núcleo urbano y aparcar en las zonas habilitadas. El último tramo debe realizarse a pie.
Piedramillera cuenta con conexiones de autobuses interurbanos con localidades cercanas. Desde la parada, se continua a pie.
Más información
A lo largo de los siglos, el edificio fue ampliándose con nuevas capillas, como la del Santo Cristo a finales del siglo XVII o la de las Vírgenes en el siglo XVIII, enriqueciendo su planta y su función litúrgica. La torre, reconstruida en el siglo XVIII, se convirtió en uno de los elementos más reconocibles del perfil del pueblo.
En el interior, el retablo mayor plateresco, realizado en torno a 1560, constituye una de las piezas más destacadas del conjunto, tanto por su calidad escultórica como por su valor histórico. A este se suman otros retablos, esculturas y elementos litúrgicos que reflejan la evolución artística del templo desde el Renacimiento hasta el Barroco.
Documentos históricos y estudios recientes han recuperado aspectos menos conocidos de su pasado, como la existencia de antiguas pinturas murales y grafitos históricos hoy desaparecidos; episodios de religiosidad popular en torno al Santo Cristo e incluso relatos de brujería que forman parte de la memoria colectiva del municipio.
Tras un período de deterioro que llevó incluso a su cierre en 2019, la iglesia ha sido objeto de un importante proceso de restauración entre 2020 y 2023, que no solo ha recuperado su estabilidad estructural, sino que ha devuelto al templo su valor como patrimonio vivo y parte esencial de la identidad del municipio.