Tierra Estella

Palacio Cabo de Armería

Un sobrio palacio barroco del siglo XVII que refleja el poder nobiliario de Arbeiza.

¿Qué la hace imprescindible?

Un ejemplo de arquitectura nobiliaria rural

Un ejemplo de arquitectura nobiliaria rural

Este palacio de Cabo de Armería responde a la tipología de residencias vinculadas a linajes con el más alto reconocimiento en el antiguo Reino de Navarra.

Una fachada representativa y equilibrada

Una fachada representativa y equilibrada

El edificio presenta tres alturas bien diferenciadas, con planta baja en sillería y pisos superiores en ladrillo, separados por impostas que ordenan visualmente el conjunto.

Un escudo que define su identidad

Un escudo que define su identidad

En la fachada destaca un escudo barroco de finales del siglo XVII, símbolo del linaje y elemento clave para entender su carácter histórico.

Cuándo visitar

El palacio puede contemplarse durante todo el año desde el exterior. En primavera y verano, la luz resalta el contraste entre la piedra y el ladrillo de la fachada, mientras que en otoño el entorno adquiere tonos más cálidos que acentúan su carácter histórico.

Ideal para

Turismo cultural y patrimonial Turismo rural Senderismo y ciloturismo Interesados en arquitectura civil

Cómo llegar

A pie

El palacio se localiza en el centro del núcleo urbano, accesible caminando en pocos minutos desde cualquier punto del pueblo.

En bicicleta

El trayecto es sencillo y accesible por las calles del municipio hasta el palacio.

En coche

Se puede llegar hasta el núcleo urbano y aparcar en las zonas habilitadas por el municipio y continuar el recorrido a pie.

En autobús

Arbeiza cuenta con conexiones de autobuses con localidades cercanas. Desde la parada, el acceso se realiza a pie.

Más información

En 1665, se concede por real merced el título de Palacio Cabo de Armería a la casa de Lorenzo Samaniego y Jaca y a su esposa Josefa Yániz y Zufía tras una aportación económica destinada a necesidades de guerra, reflejando cómo estos títulos podían estar vinculados a servicios prestados a la Corona. Estos son los propietarios vinculados al origen del palacio del siglo XVII.

Tras enviudar, Josefa Yániz y Zufía mantuvo un litigio en 1683 contra el valle de Allín para defender la exención de impuestos que le correspondía por ser dueña de un palacio de esta categoría.

Muchos años después, en 1723, el palacio aparece como propiedad de don Pedro Morrás. Sin embargo, en esa época el edificio se encontraba confiscado por el Rey, situación que se repetía en otros palacios cuyos dueños habían incurrido en deudas o procesos judiciales con la Corona.

El edificio presenta una composición sobria y ordenada, con tres niveles claramente diferenciados y separados por impostas. La planta baja está construida en piedra de sillería, mientras que los pisos superiores combinan el uso del ladrillo, una solución habitual en la arquitectura barroca de la época. Los vanos son rectos y muchos de estos conservan rejería.

Uno de los elementos más destacados es el escudo de armas situado en la fachada. Este tipo de heráldica era fundamental para expresar el reconocimiento como Cabo de Armería, una distinción otorgada a determinadas casas nobles con privilegios dentro del reino. El conjunto se completa con un alero de madera sostenido por ménsulas decoradas con motivos vegetales, aportando un detalle ornamental a una construcción de carácter austero.
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