Tierra Estella
Lodosa

Lodosa

La capital del Piquillo.

¿Qué lo hace imprescindible?

La tierra del auténtico Piquillo

La tierra del auténtico Piquillo

Lodosa es inseparable de uno de los grandes sabores de Navarra: el Pimiento del Piquillo de Lodosa, amparado por Denominación de Origen y convertido en símbolo gastronómico del municipio.

Una villa ribereña llena de historia

Una villa ribereña llena de historia

El río Ebro ha marcado el paisaje y la historia de Lodosa. El Puente de los Moros, restos del antiguo acueducto romano Alcanadre–Lodosa, las cuevas excavadas en la roca o la Torre medieval de Los Velasco hablan de siglos de vida vinculada al río y al territorio.

Tradiciones que se viven intensamente

Tradiciones que se viven intensamente

El Toro con Soga, declarado Fiesta de Interés Turístico de Navarra, convierte a Lodosa cada septiembre en uno de los epicentros festivos de la Ribera.

Cuándo visitar

Lodosa puede disfrutarse durante todo el año. La primavera es ideal para pasear junto al Ebro y descubrir la huerta ribereña. El verano y septiembre son especialmente recomendables para vivir las fiestas y el tradicional Toro con Soga, uno de los eventos más singulares de Navarra. El otoño es perfecto para disfrutar de la Feria de Exaltación del Piquillo, cuando el gran producto local se convierte en protagonista absoluto de la villa

Ideal para

Turismo cultural y patrimonial Turismo rural y activo Turismo gastronómico y enoturismo Amantes de las fiestas y tradiciones Senderismo y cicloturismo

Más información

Lodosa es una villa ribereña marcada por el río Ebro, la huerta y una historia fronteriza que ha dejado huella en su paisaje y en su carácter. Asentada a orillas del río, combina patrimonio histórico, tradición agrícola y una intensa vida social vinculada a sus fiestas y a su gastronomía.

El casco urbano conserva la tipología característica de la Ribera Estellesa, con viviendas de ladrillo y sillería organizadas en torno a calles como la Mayor y la Ancha, donde se concentran interesantes fachadas con escudos barrocos y rococós de los siglos XVII y XVIII. Entre sus principales hitos destaca la iglesia de San Miguel, de estilo gótico-renacentista, verdadero referente monumental de la localidad, junto a ermitas como la de Nuestra Señora de Monserrat o San Emeterio y San Celedonio, que forman parte del paisaje devocional de Lodosa.

El Ebro estructura la vida y el paisaje del municipio. Espacios como el paseo del Medianil invitan a recorrer la ribera. Elementos históricos como las ruinas del acueducto romano Alcanadre–Lodosa, conocido como el Puente de los Moros, recuerdan la importancia estratégica de este paso fluvial desde la antigüedad. En el entorno también se conservan vestigios defensivos como la Torre medieval de Los Velasco o de Rada y conjuntos singulares como las cuevas de Lodosa, distribuidas en las zonas de Arriba, del Centro y de Abajo.

La naturaleza se manifiesta en lugares de gran valor paisajístico y ambiental, como el Monumento Natural de los Álamos de Lodosa, uno de los sotos fluviales más emblemáticos del Ebro navarro, y en grandes recorridos como el Camino del Ebro, que permite descubrir la relación entre el río, la agricultura y el territorio.

Cuando llega el momento de sentarse a la mesa, Lodosa despliega uno de sus grandes orgullos: una gastronomía basada en la huerta y en una potente industria agroalimentaria. El Pimiento del Piquillo de Lodosa, amparado por Denominación de Origen, se ha convertido en símbolo local y protagonista de la Feria de Exaltación del Piquillo, junto a otros productos como el espárrago con D.O. Navarra. Esta cultura gastronómica se vive también en la calle, especialmente durante celebraciones tan arraigadas como el Toro con Soga, una tradición declarada Fiesta de Interés Turístico de Navarra, que cada mes de septiembre convierte a Lodosa en punto de encuentro.