¿Qué la hace imprescindible?
Lugar fundacional y simbólico de la ciudad
Según la tradición, fue en el Portal de San Felices donde el rey Sancho VII el Fuerte colocó la primera piedra de Viana en 1219. Este gesto convirtió el lugar en un espacio de valor cívico, jurídico y político.
Arquitectura defensiva en la frontera del reino
La torre y el baluarte formaban parte del sistema de murallas medievales levantadas para proteger la frontera occidental de Navarra frente a Castilla.
Escenario vivo de memoria colectiva
Reformado en los siglos XVI y XIX, reutilizado en conflictos posteriores, el conjunto actual responde a la restauración del modelo del siglo XVI. Cada 1 de febrero el portal es el punto de partida de la celebración de San Felices, la fiesta fundacional de Viana.
Cuándo visitar
El portal y la torre pueden visitarse durante todo el año. El momento más especial es a comienzos de febrero, coincidiendo con la fiesta de San Felices (1 de febrero), cuando Viana celebra el aniversario de su fundación con actos populares, desfile de tambores y recreaciones medievales que devuelven al enclave su papel central en la vida de la ciudad.
Ideal para
Cómo llegar
El portal se integra en el recorrido del casco histórico de Viana y es fácilmente accesible desde la Plaza de los Fueros y el entorno de la iglesia de Santa María.
Viana es paso habitual del Camino de Santiago y de rutas ciclistas entre Navarra y La Rioja. El acceso al sitio es directo desde el trazado urbano.
Acceso cómodo hasta el casco urbano. Existen zonas de aparcamiento público en las inmediaciones del centro histórico.
Viana cuenta con conexiones regulares con Estella-Lizarra y otras localidades cercanas. Desde la parada, el acceso se realiza a pie en pocos minutos.
Más información
La tradición sostiene que fue en este mismo punto donde se colocó la primera piedra de la ciudad en febrero de 1219, hecho que convirtió al portal en un espacio de fuerte carga simbólica. Aquí se tomaban juramentos y se celebraban actos públicos, tal y como recogía el fuero concedido a los nuevos pobladores, conocido como el Fuero del Águila, emblema personal del monarca.
Situada en el punto más expuesto hacia Logroño y el valle del Ebro, la puerta de San Felices fue bastión estratégico en la defensa de Viana. El portal estaba protegido por torres circulares, baluarte y muros. El conjunto fue reformado en el siglo XVI, reutilizado en la Guerra de la Independencia y dañado durante las Guerras Carlistas, hasta quedar parcialmente destruido. La restauración reciente ha recuperado su aspecto siguiendo los planteamientos defensivos del siglo XVI.
La Torre y el Baluarte de San Felices no solo recuerdan el origen militar y estratégico de Viana, sino que siguen siendo un lugar vivo en la memoria de la ciudad. Cada 1 de febrero la ciudad conmemora su fundación con una fiesta popular en la que los tambores recorren las calles del casco histórico, manteniendo la tradición descrita en el libro Ramillete de Nuestra Señora de Codés de Juan de Amíax, a principios del siglo XVII: “con sonido de tambores, los Regidores de Viana hacen juntar todos los niños de la ciudad dentro de una iglesia. Después salen estos muchachos de uno en uno por sola una puerta; y los concejales y autoridades invitadas dan a cada niño una moneda, diciéndole que aquel dinero se les da para que se acuerden que tal día como aquel se puso la primera piedra en Viana.” De esta forma el portal vuelve a convertirse, como hace más de ocho siglos, en el corazón simbólico de la ciudad.
Junto al portal, a principios del siglo XXI se construyó un hito recordando el Fuero de Viana y su fundación, e indicando que allí es el lugar que se indica en dicho escrito: «qui quiere que quiera jurar o demandar a su vecino si quiere a otro straño, no iure en otro logar si no en Sant Felices de la puerta».
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