¿Qué la hace imprescindible?
Una joya del románico rural navarro
Construida a finales del siglo XII, esta ermita de Santa Catalina de Alejandría es uno de los mejores ejemplos del románico tardío en Navarra.
Un templo para leer el simbolismo medieval
Canecillos y capiteles poblados de grifos, arpías, leones, caballeros, damas y escenas de combate convierten la visita en una experiencia interpretativa única, conectando arte y creencias medievales.
Historia, arte y espiritualidad
Este templo es la iglesia del poblado de Ciriza, desaparecido en la Edad Media. Su vinculación al monasterio de Irache, pudo propiciar que los artífices que labraron los canes y capiteles del cenobio benedictino fueran los que esculpieron las piedras de Santa Catalina.
Cuándo visitar
La ermita puede visitarse durante todo el año. Tradicionalmente, la romería se celebra el 15 de mayo, mientras que la festividad de Santa Catalina tiene lugar el 25 de noviembre, fechas en las que la ermita brilla y que ayudan a entender su importancia y devoción.
Ideal para
Cómo llegar
Es posible llegar caminando desde Azcona o Arizaleta por caminos rurales. El recorrido permite disfrutar del paisaje abierto del Valle de Yerri y entender el aislamiento original del templo. El tiempo de recorrido es entre 20 -30 minutos.
Accesible mediante carreteras como la NA-7322 y NA -7330 y rutas locales de senderismo. El recorrido es sencillo y señalizado a unos 6-10 minutos.
Desde Estella-Lizarra se toma la carretera en dirección a San Sebastián, pasando por Bearín, Murugarren y Zábal. En Casetas de Ciriza, se gira a la izquierda. La ermita se localiza a la derecha, en medio de los campos. El acceso final se realiza por un camino de tierra señalizado como Calle de la Fuente, transitable con precaución.
Se puede llegar en autobús hasta las localidades más cercanas y de ahí hacer el trayecto a pie, en taxi o bicicleta, disfrutando del recorrido por el Valle de Yerri.
Más información
Su estrecha relación con el monasterio de Irache se refleja en la construcción y en la escultura, hasta el punto de compartir talleres, modelos y soluciones artísticas. Por ello, en la ermita se reconocen motivos y formas presentes también en San Miguel de Estella. Este vínculo la sitúa dentro del foco románico estellés, uno de los más influyentes del territorio, cuya huella se extendió por buena parte de Navarra y áreas cercanas.
El edificio responde a un modelo sobrio y equilibrado: Con influencia cisterciense, tiene una sola nave cubierta por bóveda apuntada y rematada en un ábside semicircular. En el interior aún se conservan elementos originales como el altar románico y restos de policromía, que aportan una dimensión histórica y artística al conjunto. La talla de Santa Catalina, obra del siglo XVI, se custodia hoy en la parroquia de Azcona.
En el exterior, la austeridad de la portada contrasta con la riqueza decorativa del ábside. Capiteles, canecillos y relieves despliegan un variado repertorio simbólico propio del románico: grifos, arpías de tradición clásica vinculadas al mundo espiritual, escenas de combate entre caballeros o leones enfrentados. Este conjunto, de fuerte carga alegórica, conecta directamente con otros templos del entorno como San Miguel de Estella o el monasterio de Irache, reforzando la pertenencia de la ermita a ese mismo foco artístico.
En la actualidad, Santa Catalina de Alejandría se considera una de las iglesias más bellas e interesantes del románico rural navarro, una visita imprescindible para comprender la difusión artística del foco estellés y la profunda relación entre arte, territorio y espiritualidad en la Tierra Estella medieval.
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